Camino en un lugar
donde la luz no llega.

Donde cada paso
se siente más pesado
que el anterior,
y el silencio
hace más ruido
que cualquier voz.

A veces quisiera
dejar de luchar,
dejarme caer
y permitir
que la oscuridad
me tome completo.

Sería más fácil…

no sentir,
no pensar,
no seguir empujando
un cuerpo cansado
y un corazón herido.

Pero aún así,

avanzo.

Sin fuerza,
sin certeza,
sin saber si al final
hay algo esperándome.

Solo avanzo.

Un día,
un paso,
una respiración
a la vez.

Porque incluso aquí,
rodeado de sombra,

hay algo en mí
que se niega
a desaparecer.

No responses yet

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *